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manejo a la defensiva

En muchas ocasiones hemos escuchado sobre el manejo a la defensiva; pero, ¿en realidad sabemos en qué consiste esta técnica de conducir? Lo primero que se nos viene a la mente es que se trata de no dejarnos de los demás conductores o de responder a las agresiones lo que es totalmente erróneo. El manejo a la defensiva es una técnica de manejo basada en una serie de hábitos que debemos tener cuando conducimos un vehículo.

Estos hábitos deben hacerse una costumbre para todo conductor, que le permita siempre estar preparado para tomar las debidas precauciones y así evitar un accidente o contratiempo cuando conduce un vehículo, cualquiera que éste sea. Siempre debemos estar prevenidos ante lo inesperado, alertas ante cualquier situación que se nos pueda presentar y poner toda la atención al conducir.

Se piensa que el manejo a la defensiva es tener la habilidad para sortear obstáculos al conducir, pero esto está muy alejado de la realidad. El manejo a la defensiva es conducir prudentemente para que no se presente algo inesperado al conducir, o un peligro que sólo por una habilidad personal podamos eludir.

Esta técnica está compuesta por una serie de reglas que debemos cumplir siempre que manejemos un vehículo; manejar responsablemente, siempre de manera opuesta a la imprudencia, lo cual implica que tanto el conductor como el vehículo se encuentren en óptimas condiciones; nunca debemos conducir cuando no se cumplan estas reglas.

Los beneficios que obtenemos con el manejo a la defensiva son, en principio: seguridad para nosotros mismos, para quienes nos acompañan, para los demás usuarios de las vías públicas y para nuestro vehículo; la seguridad de que llegaremos con bien a nuestro destino, sin contratiempos, y como consecuencia, nos traerá ahorro de tiempo, energía y dinero, confianza por parte de nuestra familia y de nuestra empresa de que siempre cumpliremos con nuestra labor; en fin, obtendremos muchos beneficios con este tipo de manejo.

Esta técnica de manejo es un todo; no se limita únicamente al momento en que el vehículo va circulando: inicia desde el momento en que tenemos la capacidad y aptitud para conducir, el que nos encontremos en perfectas condiciones físicas y anímicas, que nuestro vehículo pueda trasladarnos de manera segura y eficiente a nuestro destino, que se cuente con la autorización para circular, tener conocimiento sobre la regulación del tránsito y la ruta que vamos a tomar, conducir de manera responsable y precavida hasta el momento de llegar a nuestro destino y nos bajemos del vehículo. Quizá usted crea que esto es una exageración, pero no es así; esta serie de reglas que debemos observar nos traerán como resultado muchos beneficios y, sobre todo, la seguridad de viajar sin tener sorpresas desagradables.

Para iniciar una buena conducción, lo primero que debemos verificar es que nuestra salud esté en perfectas condiciones; si utilizamos algún dispositivo (como aparatos para escuchar, anteojos de aumento, etc.), que estos encuentre en perfectas condiciones, y, en la medida de lo posible, contar con uno de repuesto, por cualquier imprevisto.

Nunca debemos conducir bajo los efectos de ninguna bebida alcohólica, ni de algún medicamento que provoque alteración al sistema nervioso. Tomar y manejar es muy peligroso. Muchos conductores que toman tienen ideas erróneas sobre las consecuencias de las bebidas embriagantes; algunos piensan que el tomar alguna bebida alcohólica no les afecta ni disminuye su capacidad para conducir; otros, por su parte, señalan que cuando manejan en estado de ebriedad ponen mayor atención al conducir y, por lo tanto, manejan mejor.

Estas ideas son totalmente falsas. Al tomar bebidas alcohólicas, nuestras reacciones se vuelven más lentas, especialmente frente a una emergencia; el alcohol afecta el juicio, la visión, la coordinación y el tiempo de reacción; es causa de graves errores. Las estadísticas de accidentes no mienten: la probabilidad de un choque es mucho mayor entre conductores que han estado bebiendo, que entre los que no beben. Evitemos conducir bajo los efectos del alcohol; podríamos perder muchas cosas debido a ello.

Cuando realicemos viajes largos, no debemos tomar medicamentos en los cuales se advierta que no se debe manejar, como los que utilizamos comúnmente para la gripe. Es preferible que maneje con los efectos del resfriado, a los que le puede provocar el medicamento.

Asimismo, al realizar viajes largos, debemos haber descansado muy bien. Procuremos realizar el viaje dentro de las horas en que normalmente nos encontremos despiertos; evitemos conducir en las horas en que por lo regular dormimos. Es común que cuando realizamos un viaje largo y nos comienza a dar sueño, pensamos que falta poco para concluir y nos esforzamos por llegar a nuestro destino. Esto es sumamente peligroso, a los primeros síntomas de sueño, busquemos un lugar seguro lo más próximo posible para descansar.

Una vez que sabemos que nos encontramos físicamente aptos para conducir, el siguiente paso es verificar nuestra documentación y la del vehículo (y, en su caso, de la carga), licencia para conducir, tarjeta de circulación, pólizas de seguros, mapa de la ciudad o de carreteras, teléfonos de emergencia (policía, casa, oficina). Reflexionemos en que la falta de alguno de estos documentos nos puede acarrear contratiempos, ya sea por la detención de la autoridad, o por una descompostura o accidente. Imaginemos que por alguna causa un agente de tránsito nos detiene, la falta de algún documento traerá consigo un retraso por la inspección o levantamiento de alguna infracción. Tal retraso repercute en el tiempo de llegada a nuestro destino; en muchas ocasiones, esto provoca que tratemos de ajustar el tiempo perdido, imprimiendo mayor velocidad al vehículo.

Otro punto importante es conocer la ruta que vamos a tomar para llegar a nuestro destino. En este caso siempre es recomendable informarnos con las autoridades acerca del estado físico del camino, y si la ruta no se encuentra en reparación o cerrada por alguna circunstancia. También debemos informarnos sobre las rutas alternas, si es segura la carretera en cuestión de asaltos, saber del tiempo aproximado que nos tomará para llegar (siempre pensando en una velocidad moderada), las paradas que realizaremos y, en su caso, el tiempo para tomar algún alimento, abastecer combustible y, cuando la distancia es grande, para tomar algún descanso, el cual siempre es recomendable después de un cierto tiempo de conducir. Nunca debemos llevar el tiempo limitado; debemos contar en nuestro programa de viaje con un tiempo de sobra o ajuste.

Antes de encender el motor, debemos verificar las condiciones del vehículo, el equipo con el que debe contar y su funcionamiento, luces, direccionales, la presión de los neumáticos recomendada por el fabricante, limpiadores, extinguidor. Siempre es recomendable traer fusibles de repuesto, verificar los niveles de aceite y agua, aun cuando el sistema del vehículo los indique, la batería, las bandas, la llanta de refacción y las herramientas.

Una vez revisado el vehículo, debemos ajustar espejos, abrocharnos el cinturón de seguridad, cerciorarnos de que todas las puertas del vehículo estén debidamente cerradas, no dejar en el piso ningún objeto que con el movimiento, pueda causar molestias al conducir. Los objetos que dejemos en el piso, cuando vamos en movimiento, pueden deslizarse e incrustarse debajo de los pedales, lo cual nos impedirá accionarlos, provocando distracción, dificultad para quitarlos o un accidente. Otra práctica común es que utilicemos el tablero del vehículo como escritorio, y poner objetos sobre él; esto es sumamente peligroso, se han presentado accidentes muy graves por causa de ello. Al tomar una curva o realizar un giro el vehículo, los objetos que no se encuentran fijos en el tablero se desplazan de manera muy rápida, y se pueden incrustar entre el tablero y el volante, impidiendo que éste se mueva, con las consecuencias lógicas de ello.

Cuando hayamos realizado lo anterior, estaremos preparados para encender el motor de nuestro vehículo e iniciar nuestro viaje.

Recordemos que si algo desagradable nos ocurre es porque, consciente o inconscientemente, nosotros quisimos que así sucediera. Muchas veces cometemos errores al conducir, que, en la mayoría de los casos, no tienen consecuencias, por lo que continuamos cometiéndolos. Pero un mal día, esos mismos errores pueden llevar a una situación grave y ya nada va a ser igual.

 

 

materiales peligrososCuando transitamos en una carretera o dentro de una población, en ocasiones encontramos vehículos con la leyenda "TRANSPORTA MATERIALES PELIGROSOS". Para algunos esto es completamente indiferente; en cambio, otros pueden reaccionar con temor o con desconfianza; pero, ¿en realidad sabemos a qué peligros nos exponemos y lo que debemos hacer ante un accidente de estos vehículos?

La mayoría desconocemos totalmente qué hacer, esto se debe a que carecemos de información, y la que existe está dirigida a los transportistas de este tipo de materiales ¿acaso es únicamente a ellos a quienes les debe interesar?

Como transeúntes o conductores, estamos expuestos a cualquier accidente con este tipo de transporte, por lo que es importante que conozcamos de manera preventiva qué hacer y conocer, las medidas necesarias que deben tomarse en caso de que se nos presente un hecho de esta naturaleza. Con ello no estamos señalando que nos convirtamos en expertos, pero al menos debemos conocer las medidas preventivas para no exponernos a riesgos, tanto nosotros como a las personas que nos acompañan.

Debemos tener en cuenta que no es obligación que el vehículo porte un letrero con la leyenda "TRANSPORTA MATERIALES PELIGROSOS", ya que reglamentariamente no forma parte del sistema de identificación de unidades y queda optativo su empleo. Lo que sí es obligatorio, es portar unos carteles de identificación. Estos carteles son unos rótulos en forma de rombo que miden por lo menos 25 cm por lado y se encuentran alrededor del vehículo, contienen un símbolo y dos números en su interior. Posteriormente veremos qué significan (el símbolo y los números).

Las medidas básicas que debemos tener en cuenta son de carácter preventivo, para evitar que el problema se agrave. Para ello, si en el lugar del accidente se encuentran personas expertas o autoridades, lo conveniente es retirarnos del lugar, ya que prestaremos más ayuda si permitimos que los que conocen tengan suficiente espacio para trabajar.

En caso de que seamos las únicas personas en el lugar o nos percatemos que las personas no saben qué hacer, primero debemos asegurar el área y pedir ayuda. Con "asegurar el área" queremos decir que, sin ingresar al lugar de peligro, éste se debe aislar manteniendo a las demás personas lejos de la escena y fuera de un perímetro del lugar del accidente. Lo más conveniente es dar conocimiento a las autoridades o a los servicios de emergencia (ambulancias, autoridades policiacas, rescate, etc.). Para ello, y como medida preventiva y de seguridad, siempre que salgamos a otra población o ciudad, debemos obtener previamente los números telefónicos de las autoridades de tránsito o de algunos de estos servicios, por lo menos.

Al acercarnos al sitio del siniestro, debemos hacerlo cuidadosamente y siempre a favor del viento, hasta un punto donde podamos percatarnos si hay víctimas y poder observar los carteles de identificación que porta el vehículo, los cuales se encuentran a su alrededor. Nunca debemos acercarnos de manera precipitada; no debemos tocar el material derramado o caminar dentro de éste; evitemos inhalar los gases, humos y vapores, sobre todo si no sabemos qué materiales son los que están involucrados; mantengamos a los demás lejos del lugar y fuera de un perímetro de seguridad. Este perímetro es variable de acuerdo con el tipo de material de que se trate. Debemos evaluar la situación antes de brindar ayuda. Recuerde que usted puede pasar a ser víctima y en esa situación usted se convertirá en otro problema y no en una ayuda. Trate de rescatar a las víctimas, hasta donde sea posible, de una manera segura y evacue inmediatamente el lugar.

En caso de incendio, no utilice agua para sofocarlo; algunos de estos materiales reaccionan violentamente con el agua, incluso pueden explotar; lo más conveniente en estos casos es evitar que se disperse.

Para informar debidamente a las autoridades, debemos obtener todo tipo de información tanto del accidente como del sitio; observe si hay derrame o fuga del material, si existe fuego, el tipo de terreno en que se encuentra, las condiciones del clima, quiénes se encuentran en riesgo, identificar en el vehículo el tipo de material que transporta. Esta información está contenida en los carteles que porta el vehículo; tome nota de tal información. Recordemos que cuanta más información proporcionemos, más valiosa será nuestra ayuda. Los vehículos que transportan materiales peligrosos deben contar con carteles de identificación alrededor del vehículo. Estos carteles son el sistema de identificación que permite identificar a simple vista los riesgos que representa, con el fin de tomar las medidas de seguridad necesarias para prevenir accidentes durante su manejo y transportación. Estos carteles están regulados mediante la Norma Oficial Mexicana NOM-004-SCT/2000. Tienen forma de rombo y contienen tres tipos de información: el símbolo del material, el número de identificación y el número de la clase o división de riesgo. El símbolo se encuentra en la parte superior del cartel; es una imagen que muestra en forma gráfica el significado del riesgo del material que se transporta. El número de identificación se encuentra dentro de un rectángulo en la parte media del cartel; En la parte inferior del cartel se encuentra anotado, el número de la clase o división de riesgo de que se trate.

peligroso 1

Las sustancias peligrosas se clasifican en:

material 1   material 2
     
material 3   material 4
     
material 5   material 6
     
material 7   material 8
     
material 9   material 10
     
material 11   material 12

Podemos encontrar en un mismo vehículo dos o más carteles, lo cual quiere decir que se están transportando conjuntamente materiales de diferentes clases de riesgo, pero compatibles entre sí.

Las únicas excepciones en cuanto a la forma, son los carteles adicionales de temperatura, contaminante del mar y de fumigación. Los dos primeros son de forma triangular y el otro es de forma rectangular. El primero se utiliza cuando se transportan sustancias en estado líquido a una temperatura igual o superior a 100/°C, o una sustancia sólida a una temperatura igual o superior a 240/°C. El segundo cartel nos dice que el material que se transporta es considerado como contaminante del mar; es de color blanco y negro; se utiliza cuando también será transportado por vía marítima. El tercer cartel es de color blanco y negro, con una figura de una calavera con dos tibias cruzadas, con la leyenda "Esta unidad está fumigada" y señala únicamente que la unidad se fumigó.

Recuerde: anote toda la información contenida en los carteles, para así informar con precisión respecto al perímetro de seguridad del que hablamos anteriormente. Este perímetro estará de acuerdo con el peligro que representa el material del que se trata y con la magnitud del derrame o fuga; como referencia, la distancia mínima de aislamiento inicial es de 30 metros.

En estos casos siempre debemos ser prudentes. En la siguiente ocasión veremos cuáles son los materiales que reaccionan con el agua, por la importancia que representan.

Es muy complicado sancionar con base en una norma, no todas las autoridades están facultadas para vigilar su cumplimiento. En cada una de las Normas Oficiales Mexicanas se señala expresamente quién es la autoridad encargada de vigilar su cumplimiento y sólo dichas autoridades se encargan de su vigilancia.
Ahora bien, la manera de verificar que se cumpla una norma y sancionar su incumplimiento, es muy compleja y en ocasiones no se realiza como debe ser, lo que provoca que, al impugnar una infracción de una norma, ésta quede sin efecto, perdiéndose la finalidad de la norma y su carácter preventivo.
La manera correcta en que se debe verificar el cumplimiento de una norma se hace únicamente por la autoridad competente, quien es la que puede llevar a cabo la vigilancia; la norma de que se trate señala expresamente la autoridad que es competente.
La verificación se deberá llevar a cabo mediante una visita de verificación, la cual se deberá efectuar en el lugar que se realice el proceso o alguna fase del mismo, con el fin de constatar que se cumple con la Norma.

 

Los requisitos para las visitas de verificación son:

Se practicarán en días y horas hábiles (la Ley Federal de Procedimiento Administrativo señala que son días hábiles todos los del año, menos los domingos y aquellos que la ley declare festivos, y son horas hábiles las comprendidas entre las ocho y las diecinueve horas; también se podrán practicar en días y horas inhábiles, en cuyo caso el oficio de comisión expresará tal autorización)

El personal autorizado deberá mostrar previamente una identificación vigente, en la que conste que está adscrito a la autoridad competente..

El personal autorizado deberá mostrar previamente una identificación vigente, en la que conste que está adscrito a la autoridad competente.

La identificación deberá contener por ambos lados la leyenda "Esta credencial autoriza a su portador a realizar la verificación, solamente si exhibe el oficio de comisión correspondiente". Identificada la autoridad, solicitará a la persona con quien se realice la verificación que nombre a dos personas como testigos; si se niega a nombrarlos, la autoridad los nombrará.

Posteriormente verificará visualmente que se cumpla con la norma.

Terminada la verificación, deberá elaborar un acta con letra legible, donde asentará los hechos encontrados y, antes de dar por terminada el acta, dará vista a quien le realice ésta; en el caso de la verificación al transporte en la carretera, será al conductor, con el fin de que manifieste lo que a su derecho convenga.

Por último, será leída el acta y firmarán al margen y al calce los que participaron en ella; la falta de alguno de ellos se hará constar en el acta.

La autoridad dejará copia del acta a la persona con quien se entendió la diligencia, aunque se hubiese negado a firmar. La falta de participación del prestador del servicio en las pruebas o su negativa a firmar el acta, no afectará su validez.
Cuando se requieran mediciones o pruebas de laboratorio, la verificación se efectuará únicamente en laboratorios acreditados y aprobados; sólo que éstos no existan para la medición o prueba específica, se podrá realizar en otros laboratorios. Los gastos por las verificaciones serán a cargo de la persona a quien se efectúe ésta. En la visita de verificación, la persona o conductor tiene la obligación de proporcionar a la autoridad los documentos, informes y datos que se le requieran por escrito, así como las muestras de productos que le soliciten cuando sea necesario, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
Asimismo, con el objeto de vigilar el cumplimiento, la autoridad podrá recabar documentos, muestras o evidencia necesaria para ello.

 

Qué contendrá el acta:

Nombre, denominación o razón social del establecimiento;

Hora, día, mes y año en que inicie y en que concluya la diligencia;

El lugar en que se practique la visita; * Número y fecha del oficio de comisión que la motivó;

Nombre y cargo de la persona con quien se llevó a cabo la verificación;

Nombre y domicilio de los testigos;

Datos relativos a la actuación;

A quien se le haya levantado un acta de verificación, en ese momento podrá formular observaciones y ofrecer pruebas en relación con los hechos contenidos en ella, o por escrito dentro del término de los 5 días hábiles siguientes a la fecha en que se haya levantado.
Si el producto o el servicio no cumple satisfactoriamente las especificaciones, la Secretaría o la dependencia competente, a petición del interesado, podrá autorizar que se efectúe otra verificación. Cuando quien esté obligado a cumplir con una norma cuente con un dictamen, certificado, informe u otro documento expedido por personas acreditadas y aprobadas, se reconocerá el cumplimiento de la NOM.
Por último, si de la verificación se desprende alguna deficiencia del producto o servicio, se procederá de la siguiente forma:

Si se trata de la prestación de un servicio en perjuicio del consumidor, se suspenderá su prestación hasta en tanto se cumpla con las especificaciones correspondientes. Las resoluciones que se dicten serán sin perjuicio de las sanciones que procedan. Cuando los productos o servicios sujetos a cumplir con una norma no reúnen las especificaciones correspondientes, la autoridad prohibirá de inmediato su comercialización, inmovilizando los productos, hasta en tanto se acondicionen, reprocesen, reparen o sustituyan. De no ser esto posible, se tomarán las medidas necesarias para que no se usen o presten para el fin a que se destinarían de cumplir dichas especificaciones.

Si el producto o servicio se encuentra en el comercio, los comerciantes o prestadores tendrán la obligación de abstenerse de vender el producto o prestar el servicio a partir de la fecha en que se les notifique la resolución. Cuando, por el incumplimiento de una norma, se pueda dañar significativamente la salud de las personas, animales, plantas, ambiente o ecosistemas, se abstendrán de enajenar los productos o prestar los servicios desde el momento en que se haga de su conocimiento.

 

Las sanciones:

El incumplimiento a lo dispuesto en las normas será sancionado con base en las actas de verificación.

Cuando en una misma acta se comprendan dos o más infractores, en el caso del transporte al operador y al transportista, a cada uno de ellos se les impondrá la sanción.

Si el infractor no intervino en la diligencia, se le dará vista del acta por el término de diez días hábiles; transcurrido éste, si no se desvirtúa la infracción, se le impondrá la sanción correspondiente. El monto de las multas que se aplican con base en las normas, van de veinte hasta veinte mil veces el salario mínimo; y en caso de reincidencia se duplicará la multa. Entendiéndose por reincidencia, las infracciones a un mismo precepto, cometidas dentro de los dos años siguientes a la fecha del acta en que se hizo constar la infracción.

 

Para determinar la sanción se debe tomar en cuenta:

1. El carácter intencional o no de la acción u omisión;

2. La gravedad que la infracción implique en relación con el comercio de productos o la prestación de servicios, así como el perjuicio ocasionado a los consumidores; y

3. Las condiciones económicas del infractor.

Como vemos es muy complejo y laborioso verificar y sancionar con una Norma Oficial Mexicana, pero hoy en día es cada vez más frecuente la regulación a través de una norma que mediante un reglamento. En el caso del servicio de transporte, se regulan diversas actividades como son el transporte de materiales y residuos peligrosos, el peso y dimensiones máximas con los que pueden circular los vehículos, el transporte de objetos indivisibles de gran peso y/o volumen, peso y dimensiones de las combinaciones vehiculares, los límites máximos de velocidad para los vehículos de carga, pasaje y turismo, y muchas más.
Siendo tan compleja la aplicación de sanciones por la violación a las normas y dado que no cualquier autoridad puede aplicarlas, su finalidad preventiva de regular se pierde.

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Al otorgar una autorización para conducir un vehículo, los gobiernos tienen una gran responsabilidad; deben ser muy cuidadosos por los riesgos que ello representa. Los gobiernos tienen la obligación de no permitir que conduzca un vehículo quien no esté capacitado para realizar dicha actividad, entendida en su más amplio aspecto (físico, mental y de conocimientos). Asimismo, a quien se le expide una autorización para conducir adquiere responsabilidades, ya que un vehículo, por su peso y las altas velocidades con que se desplaza, representa siempre un peligro.

Como resultado de la incapacidad de los conductores que cuentan con licencia, se genera un gran número de accidentes, que son el resultado de diversas causas, pero que siempre dependen de la capacidad de la persona que conduce. Es tan alto el índice de personas lesionadas y muertas por los accidentes, que se ha vuelto un problema de salud pública. Por ello, para otorgar cualquier autorización para conducir, los gobiernos deben tener un estricto control a quien se lo otorgan, pero, sobre todo, vigilar que sólo conduzcan vehículos quienes cuenten con autorización.

Este control, que consiste en examinar y evaluar a quien se le expide una licencia o permiso para conducir, desempeña un papel muy importante para la seguridad de las personas cuando transitan por las vías de circulación. Sin embargo, vemos con tristeza que este tipo de control no se realiza por parte de las autoridades de tránsito tanto de la capital, como de las entidades federativas. En nuestro país es común que, para obtener un permiso o licencia para conducir, se requiere únicamente el llenar una solicitud, pagar los derechos y con ello se extiende una licencia que nos permite conducir un vehículo, sin corroborar la autoridad, si en realidad estamos capacitados física y mentalmente para hacerlo. Esto nos parece muy delicado, y lo constatamos por el alto índice de accidentes que ocurren, o cuando vemos en las calles a sujetos, que ante cualquier motivo, agreden a los demás usuarios de las vías de circulación, o que utilizan el vehículo como arma para atacar a otros, sin importarles las consecuencias.

En el ámbito federal, a finales de 1972, por iniciativa del Presidente de la República Mexicana, se reformó el artículo 126 de la Ley de Vías Generales de Comunicación, dando vida en 1973 a lo que es ahora la Dirección General de Medicina en el Transporte, organismo que, a nivel federal, evalúa a los conductores del Servicio Público Federal. Se señaló que el motivo principal que dio origen a esta iniciativa fue el desarrollo de las vías generales de comunicación y sus medios de transporte, donde cada día tienen acceso a ellas un mayor número de personas, por lo que se consideraba de especial importancia proporcionar confianza a los usuarios que las utilizan; para ello se requirió certificar la capacidad física y mental, así como la aptitud necesaria de quienes operan los medios de transporte.

Desde 1973, la Dirección General de Medicina en el Transporte aplica exámenes médicos de aptitud a los conductores para obtener la licencia federal. Estos exámenes psicofisicos integrales se aplican también al personal técnico aeronáutico, al personal del Subsector Marítimo portuario, a los trabajadores portuarios del servicio de Transbordadores, de Dragados y al Gremio de Pescadores, así como al personal del sistema ferroviario nacional.

A estos exámenes la Dirección General de Medicina en el Transporte les llama integrales, ya que examina al conductor de manera conjunta en las distintas especialidades que conforman la medicina; no se limitan únicamente para obtener la Licencia Federal, sino que se realizan también para su revalidación. Aún más: la Dirección General de Protección y Medicina Preventiva en el Transporte lleva a cabo supervisiones para verificar el estado físico de los conductores en las centrales de carga y de pasaje, así como a través de operativos en las carreteras nacionales, con el fin de que el personal encargado de conducir un vehículo del Servicio Público Federal se encuentre siempre apto para conducir un vehículo, lo cual otorga confianza a todos los usuarios de las vías de circulación.

Los exámenes psicofisicos integrales que realiza esta Dirección General, son el conjunto de estudios clínicos, de laboratorio y gabinete, que se practican de manera obligatoria al personal que interviene en la operación o auxilio de los diversos medios de transportes, con el propósito de evaluar periódicamente su estado de salud y determinar si las actividades inherentes a sus funciones las realizan con eficacia, eficiencia y seguridad en las vías generales de comunicación.

Conforme al Reglamento de Medicina del Transporte, los exámenes comprenderán los siguientes estudios:

  • Historia clínica.
  • Oftalmológico.
  • Otorrinolaringológico.
  • Neurológico.
  • Cardiológico.
  • Odontológico.
  • Psicológico.
  • De laboratorio y gabinete.
  • Toxicológico.

Y los demás que la DGPMPT considere necesarios

Además de estos exámenes que se realizan al obtener o revalidar la licencia, también se practican exámenes médicos en operación, con el objetivo de evaluar el estado de salud del personal, inmediatamente antes, durante o al término de sus labores en las vías generales de comunicación. Consisten en una inspección general, un interrogatorio intencionado al conductor, donde se le toma la tensión arterial y se hace una valoración del equilibrio, de los reflejos oculares y osteotendinosos, además de realizar una exploración del área cardiaca y la detección de la ingesta de bebidas alcohólicas.

La medicina preventiva es tan importante o más que la medicina curativa, por cuanto permite no sólo que disminuyan los riesgos de salud y muchas de las enfermedades que aquejan al ser humano. Está demostrado que el beneficio es indudablemente superior a las mejores acciones curativas, ya que la práctica de estos exámenes permite conocer cuándo estamos en riesgo de contraer una enfermedad o si la enfermedad se encuentra en sus inicios. Es común que las personas se preocupen por su salud en la medida en que les afecta alcanzar las finalidades que se han propuesto o cuando ya están afectadas por la enfermedad.

Los exámenes médicos periódicos son una medida muy importante que debe hacerse toda persona para salvaguardar su salud y revelar enfermedades o anomalías de manera temprana, para así tomar las medidas correctivas que eviten una incapacidad posterior o reduzcan sus consecuencias.

La labor de la Dirección General de Medicina en el Transporte debería permear en todo nuestro país para el otorgamiento de licencias para conducir. Con ello disminuirían muchos percances automovilísticos, con la reducción lógica de personas muertas y lesionadas, cuyo número es de tal magnitud, que se han convertido en una de las causas más altas de mortandad en el mundo. Por ello, el gobierno tiene una gran tarea y sería recomendable que todas las entidades federativas regularan la expedición de licencias, autorizando únicamente a quien en realidad esté capacitado física y mentalmente para conducir.

Manejar es un privilegio que implica una gran responsabilidad; para ello, se debe tener capacidad para realizar esta actividad. La capacidad para conducir un vehículo es la combinación de dos facultades: física y mental. Esta capacidad es temporal, ya que irremediablemente, con el paso de los años, todas las personas vamos perdiendo poco a poco los sentidos y habilidades para conducir, por lo que no se puede considerar definitiva. Se adquiere a través de la capacitación o se puede estar imposibilitado para obtenerla por las condiciones físicas y psicológicas de cada persona. Puede mejorar con la experiencia y la práctica, y deteriorarse por la disminución de los sentidos o por la pérdida de habilidades; puede perderse temporal o definitivamente.
Vialidades a través de Medicina Preventiva en el Transporte, buscara el perfil ideal del conductor, quien esta impedido temporalmente para conducir un vehículo y quien esta impedido de manera definitiva para realizar esta actividad.